Crítica de 'O'Dessa': Un musical vibrante que reinventa la ópera rock.
Dirigida por Geremy Jasper, O'Dessa nos sumerge en un futuro distópico donde la música no solo ambienta, sino que transforma realidades. Esta ópera rock postapocalíptica sigue a una joven granjera (Sadie Sink) en una épica misión: recuperar una reliquia familiar en una ciudad peligrosa y surrealista. En el camino, descubrirá el amor, desafiará al destino y hará de la música su arma.
Sadie Sink: El corazón eléctrico del filme
La estrella de Stranger Things y The Whale brilla como nunca. Su personaje, una heroína obstinada y emotiva, desborda carisma y magnetismo. Sink no solo actúa; encarna cada nota con una intensidad vocal que eriza la piel. Sus interpretaciones musicales, cargadas de rabia y vulnerabilidad, convierten cada canción en un latido narrativo. Es un papel que confirma su versatilidad y la posiciona como una fuerza imparable en Hollywood.
Un mundo donde el caos tiene ritmo
El diseño de producción es una obra maestra: ciudades cyberpunk en decadencia, neones que sangran sobre estructuras oxidadas y paisajes desolados que parecen pintados por un delirio. La fotografía, saturada de tonos vibrantes, mezcla lo orgánico y lo tecnológico, creando una estética que fluctúa entre el sueño y la pesadilla. Este universo, inspirado en mitos antiguos y distopías futuristas, funciona como un personaje más. Aquí, la tecnología convive con símbolos ancestrales, como si el mundo, tras colapsar, hubiera rehecho su cultura con retazos de eras pasadas.
La música como lenguaje del alma
El soundtrack no acompaña, gobierna. Guitarras distorsionadas y coros épicos se fusionan con sintetizadores etéreos, evocando a clásicos como The Wall de Pink Floyd, pero con una identidad propia. Cada tema avanza la trama: los números musicales son explosiones de sentimiento coreografiadas con una energía casi ritual. Jasper dirige estas secuencias con audacia, combinando movimientos de cámara frenéticos con coreografías que homenajean tanto al teatro como a los videoclips de los 80.
Una historia clásica, pero con ADN rebelde
Sí, el viaje de la heroína sigue arquetipos conocidos: un objeto perdido, pruebas superadas, amor encontrado. Pero O'Dessa convierte lo familiar en fascinante gracias a su ejecución. Los giros, aunque previsibles, se disfrutan por su pasión desbordada y su estilo visual. La narrativa mezcla ciencia ficción y fantasía con un ritmo ágil, donde cada escena —ya sea un duelo musical o un diálogo íntimo— se siente monumental.
¿Por qué verla?
- Para los ojos: Un festival de imágenes que oscilan entre lo sublime y lo grotesco.
- Para los oídos: Banda sonora que querrás descargar al salir del cine.
- Para el corazón: Sadie Sink ofrece una actuación tan cruda como hipnótica.
Conclusión: Un huracán de creatividad
O'Dessa no reinventa la rueda, pero la llena de púas, fuego y coros angelicales. Es una oda a la resistencia humana contada a través de acordes distorsionados y paisajes oníricos. Perfecta para quienes buscan algo más que un musical: una experiencia sensorial que desafía géneros. Si te gustan las historias épicas con alma rockera, esta ópera postapocalíptica es tu próximo viaje obligado.
Calificación: 4.5/5 ★
Para fans de: Mad Max: Fury Road, Repo! The Genetic Opera y los discursos de Bowie con más guitarrazos.




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