EL TERROR NO TIENE LÍMITES: PETER PAN SE VUELVE PSICÓPATA. 🔪🧚

 


Crítica de "La Pesadilla de Nunca Jamás": Cuando Peter Pan se vuelve sádico 🧚♂️🔪  

El "universo retorcido" de la infancia sigue sin despegar.  

¿Qué tienen en común Winnie-the-Pooh, Peter Pan y una montaña de cadáveres? El Universo Retorcido de la Infancia de Rhys Frake-Waterfield, una franquicia que nació con Winnie-the-Pooh: Miel y Sangre (2023) y su secuela, y que ahora intenta reinventar a otro ícono infantil. En La Pesadilla de Nunca Jamás, Scott Jeffrey (ex Christopher Robin en las cintas de Pooh) dirige un guion que escupe sobre el clásico de Disney. Aquí, Peter es un secuestrador de niños, los Niños Perdidos están literalmente perdidos, y Wendy (Megan Placito) sobrevive como puede entre gritos y miembros amputados. Aunque la violencia gráfica sustituye al encanto original, la película se ahoga en su propia crudeza, convirtiéndose en otro filme de terror genérico en un océano de propuestas igualmente olvidables.  

¿Inspiración o copia descarada?  

El Peter Pan de Martin Portlock es un collage de villanos modernos: mezcla la inquietud de Joker (Joaquin Phoenix) con la siniestra teatralidad de El Secuestrador de The Black Phone. Su pelo grasiento, maquillaje de payaso y una furgoneta roja que grita "peligro" podrían funcionar... si no sintiéramos que ya los vimos antes. Portlock interpreta a un Peter que asesina niños prometiéndoles un "Nunca Jamás" libre de adultos, pero su paraíso es una alucinación drogada, sostenida por un "polvo de hadas" que Tinker Bell (Kit Green) inyecta como si fuera heroína. La idea de vincular el miedo a crecer con la psicopatía es interesante, pero el resultado es tan original como un meme reciclado.  

Un Nunca Jamás sin magia (ni ideas)  

La cinta roba sin pudor: desde el Eso de Stephen King (Peter atrae a un niño hacia una trampa en el sótano, como Pennywise con Georgie) hasta Terrifier (pero sin el carisma de Art el Payaso). El escondite de Peter es un antro de drogas mal iluminado, el Cocodrilo Tick-Tock es un dibujo en la pared, y Nunca Jamás existe solo en garabatos infantiles. Jeffrey opta por un enfoque "realista y crudo", pero olvida que hasta el terror necesita un poco de fantasía. ¿Dónde están los piratas, las sirenas o la sombra rebelde? Reemplazados por jump scares baratos y un Peter que actúa como cualquier asesino de serie B con furgoneta.  

Gore sin alma (y un cameo absurdo)  

Sí, hay momentos repulsivos: dos escenas de mutilación con efectos prácticos que harán cerrar los ojos hasta al más curtido. Y sí, Drag Race UK mete la cuchara con Charity Kase como un Capitán Garfio encadenado que pide a gritos más tiempo en pantalla. Pero ni el morbo ni los guiños camp salvan esta película. El problema es la falta de riesgo: Jeffrey se limita a seguir el manual del "terror edgy" sin aportar voz propia. Peter Pan podría ser intercambiado por Jason Voorhees o Leatherface, y nadie notaría la diferencia.  

Veredicto: Un viaje a Nunca Jamás... que ojalá nunca existiera 🌴🚫  

La Pesadilla de Nunca Jamás se toma en serio a sí misma, y ese es su error. Mientras Winnie-the-Pooh: Miel y Sangre 2 mejoraba con dosis de humor y exceso, aquí Jeffrey apuesta por un drama turbio que olvida jugar. Portlock tiene momentos brillantes (su regresión a la voz de niño es escalofriante), pero el guion no explora su trauma, solo lo usa como excusa para apuñaladas. Al final, esta reinvención es como un niño que se cree maduro por decir groserías: grita, patalea, pero no crece.  

¿Conclusión? El único polvo de hadas que necesita esta franquicia es uno que le devuelva la imaginación. Mientras tanto, mejor vean Hook otra vez. 🏴‍☠️✨  

¿Te atreves? Si aún quieres verla, lleva un balde... no para las palomitas. 🍿🤮

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