¿REALMENTE NECESITÁBAMOS ESTA SECUELA? 🚨💭

 

Crítica de 'Capitán América: Un Nuevo Orden': Más secuela de Hulk que película del Capitán

La duda acechaba: ¿Capitán América: Un Nuevo Orden estaría a la altura de clásicos como Capitán América: El Soldado de Invierno? Al apostar por el mismo género de thriller de espionaje, las expectativas eran altas. Sumado a esto, un hombre afroamericano asumía el manto del Capitán. Falcón y el Soldado del Invierno preparó el terreno, pero algunos parecen inmunes al cambio. Con retomas, la polémica inclusión de Sabra y una campaña de odio de la derecha, la pregunta es: ¿funciona esta cinta como un gran film del UCM o solo alimenta a quienes prefieren el odio?

Capitán América: Un Nuevo Orden es la película 35 del UCM. Ambientada tras Falcón y el Soldado del Invierno, sigue a Sam Wilson (Anthony Mackie) en medio de una crisis internacional tras reunirse con el presidente Thaddeus Ross (Harrison Ford). Deberá descubrir una conspiración global antes de que el cerebro tras la trama encienda la mecha de un caos mundial.


Un rompecabezas con piezas faltantes

El film pasó por cuatro retomas, algo común en Marvel. Muchas añadieron a Giancarlo Esposito como Sidewinder, villano que, pese a su carisma, se siente vacío. Sus escenas con Sam carecen de tensión, y su aislamiento (solo interactúa con el Capitán y rehenes) cuestiona su relevancia.

Pero Sidewinder no es el único problema. Ruth Bat-Seraph (Shira Haas), jefa de seguridad de Ross y exviuda israelí, fracasa cada vez que aparece. Los fans pidieron su eliminación, y el boicot actual al film lo confirma: el personaje es prescindible. Haas ofrece una actuación rígida, con diálogos más forzados que el icónico "¡Kal-El, no!" de Gal Gadot.

En contraste, Leila Taylor (Xosha Roquemore), aliada de Ross y Sam, brilla gracias a su química natural con Mackie. ¿Por qué incluir a Ruth si Leila podía ocupar su rol con mayor profundidad?


Mensajes políticos a medias

La cinta retoma el tema de Falcón y el Soldado del Invierno: ¿por qué un hombre negro sería Capitán América... y colaboraría con el gobierno? Aunque se plantea como thriller político al estilo Soldado de Invierno, el guion no profundiza. Las referencias a la actualidad estadounidense se sienten tibias, casi timoratas.


El caso de Isaiah Bradley (Carl Lumbly), víctima de experimentos y encarcelamiento injusto, es el mejor ejemplo. Una escena potente —su arresto ilegal— pierde fuerza cuando la trama ignora su situación, pese a que Ross conoce su inocencia. Es frustrante: Marvel tenía la chance de abordar el racismo sistémico con un director afroamericano, pero opta por el silencio.


Mackie brilla, el UCM tropieza

Anthony Mackie consolida su versión del Capitán: transmite el peso del símbolo, no solo para niños negros, sino para todos. Su compañero, Joaquin Torres (Danny Ramírez), ahora Falcón, aporta humor sin desentonar. Su dinámica con Mackie refleja una camaradería auténtica, aunque al joven héroe le falta madurar.


Paradójicamente, la película se siente más secuela de El Increíble Hulk (2008) que del Capitán. Harrison Ford hereda el rol de Thaddeus Ross tras la muerte de William Hurt, y aunque su actuación es sólida, el enfoque en su relación rota con su hija Betty (Liv Tyler) —ausente en 34 películas— genera indiferencia.


El marketing arruinó la sorpresa: Red Hulk (Ross transformado) aparece en todos los trailers. Sus escenas de acción, aunque espectaculares, exponen los problemas crónicos de Marvel: el abuso del green screen y efectos visuales desiguales. La pelea entre Red Hulk y Sam es divertida, pero la tecnología Volume aún no domina aquí.


Un villano desperdiciado y un postcrédito innecesario

Tim Blake Nelson regresa como Samuel Sterns/El Líder tras 16 años, pero ni siquiera lo nombran como tal. Sus motivos son interesantes, pero el poco tiempo en pantalla lo deja como villano incompleto. Ojalá vuelva en un proyecto que explote su potencial.


El guiño a Eternals —la aparición de la Isla Celestial y el adamantium, metal de Wolverine— es prometedor, pero se resume en un par de diálogos apresurados.


El postcrédito, en cambio, es innecesario: un minuto de diálogo forzado y cinematografía que parece un anuncio de Toyota.


Conclusión: Marvel sigue en la cuerda floja

Capitán América: Un Nuevo Orden intenta abarcar demasiado: thriller político, comentario social, secuela de Hulk... El resultado son tramas inconclusas, efectos flojos y mensajes a medias. Pese a todo, se salva por Mackie (que vuela alto) y Ford (cuyo carisma impone). No es lo peor de la Fase 5, pero Marvel debe mejorar si quiere que el público crea en Vengadores: Doomsday y Secret Wars. Por ahora, el UCM sigue buscando su norte.

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