🎬💥 "THE BRUTALIST": ¿LA MEJOR PELÍCULA DE LA DÉCADA?

 

Reseña de 'The Brutalist': Un logro cinematográfico monumental. 

Brady Corbet entrega la épica estadounidense definitiva de la década, llevando los límites del cine a nuevos horizontes con Adrien Brody, Guy Pearce y Felicity Jones en su mejor momento actoral. 

En una era donde las películas parecen calcadas unas de otras, siempre es refrescante encontrar obras que desafían la norma. Los grandes estudios prefieren aferrarse a lo seguro y cómodo, mientras el cine independiente sufre las consecuencias de esa mentalidad pasiva. Hubo un tiempo en que el séptimo arte era sinónimo de innovación y pensamiento libre. Hoy, sería un milagro encontrar una producción convencional dispuesta a asumir riesgos o hacer sentir al público cada dólar invertido. Por eso, no es exagerado llamar The Brutalist un logro cinematográfico monumental.  

Una película filmada con un presupuesto menor a 10 millones de dólares. Cada detalle revelado sobre este proyecto es asombroso. De hecho, parece imposible que se haya realizado en la era de Hollywood moderno, donde las grandes producciones han perdido su originalidad. Brady Corbet construye con maestría la ilusión del sueño americano y lo destroza a través de la historia trágica de una familia de inmigrantes en busca de algo más allá de las apariencias.  

El brutalismo en celuloide

Analizando la historia de Estados Unidos en la posguerra desde la mirada de un arquitecto, proyectada en celuloide de 70mm en el Festival de Cine de Venecia. Desde el inicio, queda claro que la pantalla más grande posible es esencial para esta experiencia visual que recurre al Vistavision, técnica no vista desde *The End of Evangelion* hace 30 años. La cinta explora cómo los negocios corrompen la pureza del arte. Comienza con una secuencia irrepetible: una obertura inusual que deslumbra por su ejecución. Un joven húngaro viaja en barco junto a otros inmigrantes; sus ojos se elevan hacia el cielo azul mientras divisa suelo estadounidense.  

Una estatua de la Libertad invertida aparece al ritmo de la potente banda sonora de Daniel Blumberg. Este instante basta para advertir al espectador: no se trata de una película ordinaria. Es algo especial, nunca antes visto.  

"Bienvenido a América". Una tierra de oportunidades donde personas como László Toth (Adrien Brody) buscan forjar su paraíso. Un hogar donde la supervivencia no sea la única preocupación. La promesa de libertad brilla con fuerza para quienes buscan una segunda oportunidad. La estatua invertida marca el tono de las 3 horas y 35 minutos de metraje, presagiando un sueño destinado a convertirse en pesadilla.  

Una tierra de esperanza y sueños

La primera mitad sienta las bases de la historia de László. Al estilo del pasado de Vito Corleone en *El padrino: Parte II*, un superviviente de guerra aprende su oficio en suelo estadounidense. Se reúne con su primo Attila (Alessandro Nivola) y su esposa Audrey (Emma Laird), quienes le ofrecen refugio. Gracias a su habilidad en la construcción, Attila lo lleva como supervisor para renovar edificios. Así, presenta a László a los Van Buren, una familia adinerada cuyo hijo, Harry (Joe Alwyn), encarga transformar el estudio de su padre en una biblioteca.  

Attila presupuesta 1,000 dólares, pero László exige 2,000, dejando una fuerte impresión en los Van Buren. Sin embargo, Harrison (Guy Pearce), el patriarca, estalla al descubrir su estudio convertido en biblioteca sin su consentimiento, especialmente mientras su madre agoniza. Tras su muerte, Harrison despide a ambos y Harry se niega a pagar.  

Attila culpa a László del fracaso, incluso acusándolo de coquetear con su esposa, y lo abandona. Esta traición familiar es la primera de muchas tragedias que sufrirá László en su nueva vida.  

Un giro inesperado

László se refugia en un centro religioso con su amigo Gordon (Isaach de Bankolé) y su hijo. Allí, Harrison Van Buren lo busca para disculparse y pagarle, además de ofrecerle un bono generoso. Fascinado por su trabajo como arquitecto en Budapest, Harrison recupera fotos antiguas de sus proyectos y lo invita a una fiesta en su mansión.  

En el evento, László revela que su esposa, Erzsébet, y su sobrina, Zsófia, siguen atrapadas en Europa. Un abogado de los Van Buren le ofrece ayuda para reunirlos. Poco después, Harrison anuncia su deseo de construir un centro comunitario en honor a su madre, un proyecto monumental que confía a László.  

Un viaje cinematográfico impecable

Cada secuencia construye momentum sin perder al espectador, a pesar de su extensión. Corbet evita caer en lo convoluto, manteniendo un ritmo óptimo que permite absorber cada detalle. El interludio, con un temporizador de 15 minutos, renueva la esperanza mientras revela una foto familiar que conmueve profundamente.  

La segunda mitad muestra a László recibiendo a Erzsébet (Felicity Jones) en una estación de tren, solo para descubrir que ella está en silla de ruedas. La guerra cobró su precio, pero su amor persiste. En una cena con los Van Buren, Erzsébet, hablante fluida de inglés y exestudiante de Oxford, contrasta con László, cuyo silencio sobre su pasado sorprende a todos.  

El lado oscuro del sueño americano emerge cuando la ambición de Harrison corrompe su relación con László. El arquitecto, consumido por la frustración, se distancia incluso de su familia. El epílogo, filmado con transiciones audaces, recuerda el costo de luchar contra los opresores.  

Actuaciones magistrales

Adrien Brody brilla como el inmigrante resiliente, en su papel más potente desde El pianista. Guy Pearce, como el manipulador Harrison, roba escenas con su carisma perverso. Felicity Jones, aunque aparece tarde, da profundidad a Erzsébet, equilibrando intelecto y vulnerabilidad.  

Conclusión

The Brutalist redefine el cine moderno. Una obra maestra que evoca clásicos como El padrino o Habrá sangre, pero con una voz única. Brady Corbet demuestra que el presupuesto no limita la grandeza cuando hay visión. Un recordatorio de que nunca es tarde para tallar un legado, incluso entre las sombras del pasado.  

Disponible actualmente en la plataforma de streaming MUBI.

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